Clarice llegó a mi vida por sorpresa y, poco a poco, terminó colándose en mi imaginación. Sus pequeñas manías y nuestros momentos compartidos fueron la inspiración para escribir Clarice y el espejo encantado.
Después llegaron las ilustraciones y la maquetación del libro. Aquí comparto un poco de ese proceso que fue dando vida a su mundo.
La protagonista tenía que vivir aventuras que mi gata nunca ha vivido, pero seguir teniendo algo de ella. No bastaba con que fuera una gata atigrada: quería reconocer a Clarice en su mirada, sus gestos y esa mezcla de curiosidad y descaro que dio origen al cuento.
Quería que cruzar el espejo se notara también en las ilustraciones. En el mundo real predominan los detalles dorados y una luz cálida; en el reino de los gatos, los violetas y los azules llevan el color hacia la fantasía.
La luz también acompaña el recorrido emocional del cuento. Las primeras ilustraciones tienen una atmósfera más oscura y contenida; a medida que avanza la historia, la paleta se abre y aparecen escenas más luminosas.
También busqué que la vegetación tuviera algo propio. Las flores luminosas del reino contribuyen a que ese lugar se sienta mágico, con una naturaleza diferente a la del mundo cotidiano.
La estética, inspirada en acuarela y gouache, mantiene un hilo común entre ambos mundos. Cambian la luz, el color y las plantas, pero seguimos dentro del mismo universo visual.
No quería que el texto lo explicara todo. Algunas ilustraciones ocupan doble página sin palabras para dejar espacio a lo que está pasando: detenerse, mirar y acompañar a Clarice sin que una frase marque cómo interpretar cada momento.
En otras escenas, las palabras entran en la propia ilustración. El texto deja de ocupar un lugar aparte y participa en la composición, guiando la mirada y dando fuerza al momento.
Decidir cuándo contar, cuándo callar y cuándo unir palabras e imágenes ha sido una parte importante de dar ritmo al libro.
Clarice es curiosa, valiente y pura aventura.
Su vida junto a Joséphine está llena de juegos, escondites y siestas compartidas. Tiene todo lo que una gata podría desear. Hasta que una noche descubre una chispa dorada en el espejo de casa. Quizá lo más sensato sería darse media vuelta y volver a la cama. Pero Clarice tiene un talento especial para meterse en problemas…
Título: Clarice y el espejo encantado
Edad recomendada: A partir de 6 años
Formato: 21 x 21 cm
Encuadernación: Tapa blanda, acabado mate
Páginas: 104
Interior: Ilustraciones a todo color
Idioma: Español
ISBN: 978-84-09-92182-9